Camino
de la historia
El
Norte de la provincia de Córdoba ha sido testigo del desarrollo
de nuestra cultura a través de los años. Fue lugar de
asentamiento de poblaciones aborígenes y también por donde
penetraron la mayoría de los conquistadores europeos.
Además, el Norte cordobés ha sido eje del periodo colonial,
escenario de las acciones de las órdenes religiosas, de
las luchas por la Independencia, de los enfrentamientos
fratricidas en los orígenes de nuestra patria, y lugar
preferencial del diseño de las políticas de la generación
del '80. Es por ello que esta región ofrece al visitante,
además de la tranquilidad de su paisaje y la hospitalidad
de su gente, un amplio conjunto de sitios y edificios
que permiten al turista rememorar a cada instante la historia
de Córdoba y el país. Entre los principales eventos que
se desarrollan en el Norte cordobés se destacan la Semana
de la Tradición de Deán
Funes y el Festival de Doma y Folclore de Jesús
María. Éste último ha adquirido, a lo largo de los
años, proyección nacional e internacional; con multitudes
de personas que se llegan para compartir las tradiciones
del canto, la doma, la gastronomía y las artesanías. En
esta zona también tiene lugar un turismo poco convencional
acotado exclusivamente a extranjeros: la caza de palomas.
Anualmente unas 5.000 personas de alto nivel económico
arriban a estas latitudes, se alojan en coquetos cascos
de estancias entre 4 o 5 días, y salen diaria mente a
cazar a distintos campos del norte cordobés que sufren
a la paloma como una plaga.
Historia:Cuando los españoles llegaron a las
tierras que conforman en la actualidad el Norte de la
Provincia de Córdoba, encontraron básicamente dos grandes
grupos de aborígenes: los sanavirones y los comechingones.
Los primeros se hallaban asentados sobre el faldeo oriental
de las sierras hacia la llanura, mientras que los comechingones
lo hacían sobre el faldeo occidental. Los comechingones
eran barbados, como la mayoría de los españoles que llegaban
en las expediciones, y vivían en cuevas o viviendas semisubterráneas.
Los sanavirones se caracterizaban por el oscuro color
de su piel y vivían en ranchos hechos de barro, cañas
y juncos.Tanto sanavirones como comechingones estaban
organizados socialmente en ayllú, que eran grupos
bajo el mismo nombre que respondían al liderazgo del cacique,
el que gobernaba sobre una jurisdicción bien definida
llamada provincia. La economía de estos pueblos
estaba basada en la agricultura y la ganadería: el maíz,
la quinoa y el zapallo eran los cultivos principales;
en tanto que el ganado estaba conformado por guanacos,
vicuñas y llamas. También era de vital importancia para
la alimentación de los indios la recolección de frutos
como el mistol, el piquillín y fundamentalmente la algarroba.
Otro grupo menor, proveniente desde el nordeste del país,
eran los malquesis y quelosis que se distribuyeron al
norte de la laguna
Mar Chiquita.
Las primeras exploraciones de los conquistadores europeos
en esta región fueron emprendidas por Francisco de Mendoza
y Nicolás de Heredia hacia el año 1545, las que llegaron
desde el norte. En 1563 fue creada la Gobernación del
Tucumán bajo la jurisdicción del Virreinato del Perú en
lo político-administrativo y de la Real Audiencia de Charcas
en lo judicial. Este virreinato tenía su capital en Lima,
mientras que la Real Audiencia tenía asiento en Charcas,
población que a través del tiempo también se denominó
Chuquisaca, La Plata y finalmente Sucre.
En el año 1571 fue nombrado como Gobernador del Tucumán,
región que abarcaba el actual Noroeste Argentino, don
Jerónimo Luis de Cabrera; quien asumió sus funciones un
año más tarde en Santiago del Estero. Desde allí el Gobernador
emprendió una expedición, compuesta por unos ciento cincuenta
españoles, hacia los territorios ubicados al sur. Luego
de penetrar por el norte del actual territorio cordobés,
la expedición habría seguido aproximadamente la trayectoria
de la actual ruta nacional Nº9 pasando por Villa
de María(Quillovil), San
José de la Dormida (Chipitín), Villa
del Totoral (Cavisacate) y Jesús María (Guanusacate),
hasta llegar a las orillas del río Primero (Suquía).Según
las disposiciones reales, y como una manera de favorecer
y apoyar a los primeros conquistadores, se les entregaban
territorios para su desarrollo económico.
Estas mercedes fueron el origen de las estancias, entre
las que se destacaron posteriormente aquellas a cargo
de los jesuitas. Los religiosos de la Compañía de Jesús
fueron los impulsores de estos verdaderos centros económicos
y culturales, que afortunadamente podemos apreciar en
la actualidad en el Museo Jesuítico Nacional Jesús María,
en la Casa de Caroya
y en Santa
Catalina Todavía en la actualidad podemos recorrer
en parte la vía de comunicación que fuera la columna vertebral
desde la época colonial que unía Lima con Buenos Aires:
el antiguo Camino Real al Alto Perú, pasando por las localidades
de la Posta
de Sinsacate, Barranca
Yaco y Los Talas (actual localidad de Sarmiento).
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