A
poco más de una hora de La Cumbrecita. En las entrañas
de las Sierras Grandes, que albergan las cumbres más
elevadas de Córdoba.
El
destino es el punto conocido como Los Calabozos, que
está dentro del territorio de la estancia El Solito,
a 2400 metros de altura, o sea, 1000 por encima del
pueblo. La idea es pasar la noche en una cueva, cerca
de Los Calabozos.
Hace varios años, a esta cueva la cerraron para que
viviera una vieja ermitaña. Se puede disfrutar del ambiente
serrano en su forma más agreste: valles verdes y arroyos
se suceden en cada quebrada, separando los cordones
sembrados de grandes bloques rocosos.
El sendero está plagado de escalones, surcos y todo
tipo de desniveles. Se llega al puesto El Duraznito,
siempre dentro de la misma estancia, que tiene 2000
hectáreas. Enclavado en un verde prado de altura, este
rancho es el hogar de Juvencio Andrada y su familia,
que se ocupan de cuidar y mantener bien alimentadas
a vacas y ovejas.
Más arriba se llega al lugar conocido como La Lagunita,
sobre el río Yatán. Se trata de un profundo pozón,
formado al pie de una cascada, donde se puede ver nadar
truchas de buen portes.
Luego de cruzar el Yatán, se sube hacia el puesto El
Tabaquillo, donde el dueño del campo tiene su casa.
Se sigue subiendo, para llegar a Los Calabozos y asomarse
al valle de traslasierra, que está del otro lado de
las Sierras Grandes.
El nombre de Los Calabozos se lo dieron porque "al llegar
allí, no hay escapatoria, sólo está el precipicio".
Finalmente se llega al refugio Sarita.